Entre ayer y hoy me enteré de todos los detalles del fallecimiento de cierta persona mientras jugaba al baloncesto, lo primero todas mis condolencias a amigos y familiares. Personalmente no la conocía, pero estas cosas siempre llegan a lo más hondo, son el tipo de cosas que te hacen pensar, como todo puede llegar al final en el momento que menos lo esperamos, mucha gente dice vivir la vida disfrutando del día a día, ¿cuantos realmente lo hacemos?. Planteémonos por un momento nuestro día a día y contemos cuantas cosas de él nos hacen realmente felices, nos provocan que verdaderamente disfrutemos de los momentos que vivimos. Sin dudarlo puedo arriesgarme a decir que la mayoría de la gente no sería capaz de sacar diez momentos o más. Con esto no digo que haya que vivir la vida como una fiesta constante y pasar de estudiar, trabajar o la mierda que cada uno haga, la clave no es hacer lo que quieres, es amar lo que tienes que hacer. Evidentemente hay circunstancias como la dicha al principio que son momentos en los que todo se derrumba, cualquier razonamiento o planteamiento se desmorona, simplemente hay veces que la vida no es justa y se lleva a personas que no se lo merecen, dejando a otras que quizás lo merecen mucho menos o nada.
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